¿Percibimos la realidad?

Los seres humanos somos capaces de visualizar una pequeña imagen a través del campo visual para dar sentido a la realidad del mundo. Sentimos que lo que registramos es la propia realidad  sin ninguna equivocación. Y es más, afirmamos que los demás ven el mundo igual que lo percibimos nosotros.

¿El mundo que vemos es el mundo que existe?

imagesLa realidad es distinta de cómo la vemos, ya que es una construcción de la mente. A través de nuestros sentidos construimos nuestro propio mundo pero aquello que creemos real simplemente son hipótesis creadas por nuestro cerebro en escasos milisegundos y sin ninguna comprobación. Cuando observamos una escena siempre estamos completamente seguros de lo que hemos visto y nadie nos hará cambiar de opinión, en cambio cuando hemos percibido algún sonido muchas veces rectificamos y pensamos que puede que lo hayamos oído incorrectamente.

¿Por qué estamos tan seguros de lo que vemos? Un dato en contra son las ilusiones ópticas, las cuales son errores del sentido de la vista que nos llevan a percibir erróneamente la realidad. Entender este fenómeno es útil para comprender las limitaciones del sentido visual del ser humano y la posibilidad de distorsión, ya sea en lo relativo a la forma, el color, la dimensión o la perspectiva de lo observado.

http://www.youtube.com/watch?v=hAXm0dIuyug&feature=player_embedded

En este vídeo se observa cómo se consigue orientar cada uno de los espacios de manera que los percibamos al revés, así cuando realmente tienen un movimiento de descenso, nuestro cerebro lo interpreta en ascenso.

Por otro lado, conocemos trastornos mentales en los que es característico un deterioro de la percepción, como es el caso de la esquizofrenia. En los períodos en los que se presentan alucinaciones o delirios, la persona que lo experimenta vive su realidad como propia. Pero la construcción que realiza la mente de dicha realidad es errónea.

En conclusión, el cerebro es capaz de generar una vida mental tan rica como la nuestra, por lo que es éste nuestro particular mundo de pensamientos. Por tanto, nuestra realidad o las escenas que construimos a través de nuestros sentidos son complejas interpretaciones de nuestro cerebro, las cuales no quedan libres de errores. Por ende no cabe duda de que la realidad que construimos es diferente a la de las demás personas. Además, lo que percibimos está mediado por nuestras expectativas y emociones lo que distorsiona más si cabe la visión del mundo y las escenas de nuestro alrededor.

 “Todo depende con los ojos con los que se mire”.

Mª Pilar Ferre Ribera