La esquizofrenia catatónica

La esquizofrenia y los trastornos psicóticos, en general, son los trastornos mentales más alienantes,esquizo los que generan comportamientos más anómalos, extraños y bizarros. A menudo, tienen una evolución crónica hacia el deterioro de la personalidad y la invalidez social.

La característica común a todos ellos es la presencia de ciertos síntomas psicóticos, entendiendo por tales todo lo referido a ideas delirantes y alucinaciones, en ausencia de conciencia de su naturaleza patológica y que llevan a una pérdida de las fronteras del ego o a un grave deterioro de la evaluación de la realidad. También el lenguaje y el comportamiento desorganizado o catatónico, e incluso alucinaciones que son reconocidas por el propio sujeto como experiencias anormales.

Hace unos meses publicamos un artículo sobre la esquizofrenia, si queréis conocer más datos sobre la sintomatología en general, podéis leerlo “aquí”

En este artículo vamos a centrarnos en un tipo de esquizofrenia poco conocido para la mayoría de las personas. Veamos primero un caso real para conocer la magnitud de tal trastorno mental.

Existe un famoso caso en que, un enfermo ingresado en un hospital psiquiátrico, se levantó de la cama de forma súbita, se abalanzó sobre su compañero de habitación y le abrió con sus manos, la bolsa testicular extrayéndole un testículo y afirmando que aquello era un ratón.

Es horrible pensar que personas, aún siendo enfermas mentales, realicen tales actos. Este enfermo mental padecía esquizofrenia catatónica, de la que hoy os vamos a hablar.ESTUPORLa sintomatología más característica se centra en los movimientos motores o en el llamado “estupor catatónico”.  Suelen ser comunes las crisis de agitación psicomotriz o la actividad motora excesiva, pero aún más frecuentes son la inmovilidad, el negativismo, el oposicionismo, el mutismo (la no emisión de lenguaje verbal), la ecolalia (pensamiento repetitivo), la ecopraxia (imitación repetida de la conducta de otra persona) y los automatismos (repetición constante del mismo movimiento).

Lo habitual en estos casos es la inhibición psicótica de la movilidad. Estas personas presentan fenómenos como la flexibilidad cérea y pueden permanecer durante horas, o incluso días, en la misma posición, realizando posturas raras o inapropiadas, muecas o sin responder a ningún estímulo externo. Su rostro permanece inmóvil e inexpresivo y no percibimos ningún movimiento interior; incluso fuertes estímulos de dolor pueden no provocarle reacción alguna. Aún así los esquizofrénicos catatónicos sí que oyen y ven los estímulos del exterior (tienen la conciencia despierta) pero éstos no responden.

En los casos más graves pueden llegar a no hablar, ni comer, ni beber durante periodos lo suficientemente largos como para que peligre su vida. Pero lo curioso de todo esto es que en el interior del esquizofrénico pueden existir verdaderas tormentas de sentimientos, que a menudo solo se manifiestan en una aceleración del pulso.

Los cuadros de extrema gravedad, en los que la persona, por ejemplo, se mantiene sobre una pierna durante unas semanas, solo se observa muy raras veces gracias a las posibilidades actuales del tratamiento. Sólo ocurren cuando nadie se ocupa del enfermo o cuando el tratamiento no es eficaz. El pronóstico para este tipo de esquizofrenia suele ser malo.

Finalmente y contrariamente a lo que podríamos pensar, pueden surgir inesperadamente conductas deviolenta extraordinaria violencia, impulsivas, imprevisibles, de irrupción brusca y tras las cuales queda una indiferencia marcada. Son en estos momentos cuando la persona puede realizar algún acto delictivo como consecuencia de la sintomatología. Por ello, como siempre decimos, la mejor solución es la prevención y la aplicación del tratamiento adecuado al enfermo mental según sus diferencias individuales.

Mª Pilar Ferre Ribera