El efecto espectador

Nueva York, año 1964. Una joven camarera de 29 años acaba de terminar su jornada laboral y se dirige en coche hasta su casa. Aparca a tan solo unos 30 metros de la puerta de su vivienda, pero en ese corto trayecto es atacada por un hombre armado con un cuchillo. A pesar del intento de huida de la chica, el desconocido le asesta varias puñaladas y la viola. Ella finalmente fallece y el atacante huye.

Efecto espectador

La chica se llamaba Kitty Genovese. Es una historia real, y aunque puede parecer muy similar a cualquier otro asesinato, hay un detalle que hizo que a raíz de este suceso se empezara a estudiar lo que se conoce como “Efecto espectador”. Lo sorprendente de esta historia es que al menos 12 vecinos que estaban en sus casas mientras se cometía el crimen vieron o escucharon algo de lo que pasó, pero nadie impidió que el asesinato se produjera. Por cierto, una aclaración… si buscáis por ahí la historia leeréis que “38 personas miraban mientras el asesinato se producía”, vamos, como si fuera un espectáculo de lo más interesante. Aquello fue lo que dijo la prensa en aquel momento, lo cual no era cierto, entre otras cosas porque eran las 3 de la madrugada y difícilmente iban a haber 38 personas en la calle de un barrio residencial. Pero bueno, ya conocemos la asombrosa facilidad de los medios de comunicación para tergiversar las noticias y hacerlas más apetecibles. No nos vamos a escandalizar a estas alturas.

Bien, sigamos… ¿a dónde quiero llegar con todo esto? Pues parece que fue este suceso y otros similares (en los que había varios testigos o espectadores) los que llevaron a la psicología social a preguntarse ¿Qué nos pasa en las situaciones de emergencia para no ayudar a la persona que está en apuros? Efectivamente, somos presas de EL EFECTO ESPECTADOR. ¿Pero en qué consiste este efecto? Tan simple como esto: Cuanto mayor es el número de personas que hay observando una situación de emergencia, menor es la probabilidad de que alguno de ellos ayude. De manera que es más fácil ser ayudado si hay una sola persona observando que si hay varias.

Este fenómeno psicológico tan curioso que inhibe el altruismo se produce por estos 3 procesos sociales:

1. Dilución de la responsabilidad: Como hay más personas que pueden ayudar siempre pensamos “ya ayudará alguien”. La responsabilidad se distribuye entre todos los espectadores, de forma que cuantos más haya menos responsabilidad siente que tiene cada uno de ellos.

Efecto espectador - dilución de responsabilidad

2. Ignorancia pluralista: Inhibir la expresión de una actitud porque se piensa que la mayoría no la comparte, aunque en realidad no sea así. Pensamos “nadie ha hecho ni dicho nada por la persona que parece estar en problemas, será que en realidad no pasa nada y soy yo que lo estoy interpretando de forma exagerada”. Es decir, confiamos en la actuación de los demás, cuando lo cierto es que todos están pensando lo mismo que tú, y por este motivo nadie actúa. “Si nadie ha hecho nada es que realmente no pasa nada”.

3. Aprensión ante la evaluación: Miedo a que evalúen nuestra actuación, ya que el resto de espectadores van a estar mirando y juzgando si hacemos bien o mal.

Resumiendo… unos por otros nadie hace nada.

Para acabar os pongo un ejemplo visual de este efecto: Es un vídeo de 2011 de un caso que sucedió en china. Una cámara grabó cómo atropellaban a una niña de 2 años. Pasó mucha gente antes de que al fin una mujer fuera a socorrerla.

 Amparo Puche García