Cuando el embarazo nunca llega (1ª parte)

infertilidad-mujerPrácticamente la totalidad de las parejas tienen planeado tener descendencia más pronto o más tarde. De hecho, cuando se forma una nueva pareja, familiares y amigos dan por sentado que éstos algún día tendrán hijos. Esta presión social no suele resultar molesta (es más, casi ni nos percatamos de que existe) hasta que la pareja se da cuenta de que el embarazo no llega, es decir, se dan cuenta de que tienen un problema de fertilidad.

Ser estéril o tener grandes dificultades para tener hijos es una realidad en un número elevado de parejas, y se vive con muchísima ansiedad por quienes sufren este problema. Esta situación crea tal insatisfacción en estas personas que puede llegar a resultar muy invalidante. Las consecuencias psicológicas de los problemas de infertilidad y esterilidad pueden llegar a afectar gravemente a la pareja, y, habitualmente, todavía más a la mujer.

Este tipo de problemas suponen una crisis vital importante en las personas que los sufren, en primer lugar porque nadie espera ser infértil y lo habitual es no darse cuenta hasta que se tienen relaciones sexuales con este fin. Por otra parte esto conduce a una devaluación del autoconcepto (baja autoestima, sentimiento de estar incompleto, culpabilidad, vergüenza…). Además todo esto se agrava por la presión social que existe para la procreación, empezando por la típica y aparentemente inocente pregunta que todos hemos hecho alguna vez de: “¿Y los niños para cuándo?”. Todo esto, unido a la cantidad de amigos, conocidos y familiares que sí consiguen tener hijos sin problemas, hace muy difícil esta experiencia a las personas con problemas de fertilidad.


¿Y cómo podría ayudar la psicología en este tipo de problemas?
 La terapia psicológica en este ámbito es beneficiosa en especial para conseguir un mejor afrontamiento a esta difícil situación. Se suele decir que el estrés, la ansiedad y las preocupaciones disminuyen la probabilidad de embarazo, y aunque sí hay estudios en los que se obtienen estos resultados, hay otros muchos cuyos resultados no son significativos. Por lo tanto, no podemos asegurar que una mejor adaptación personal al proceso aumente la tasa de éxito reproductivo. Sin embargo la ayuda psicológica sí es muy positiva para reducir los sentimientos negativos hacia uno mismo y aprender a manejar adecuadamente las experiencias y dilemas que atraviesan las personas que viven una situación de infertilidad.

Infertilidad

¿Es posible superar algo así? La vida está llena de situaciones que en mayor o menor medida no podemos controlar, circunstancias sobre las que no tenemos la capacidad de decidir, simplemente nos vienen impuestas y poco o nada podemos hacer para cambiarlas. Esto es así, forma parte de la vida y sabemos que hay que aprender a vivir con ello. Sin embargo, el ser consciente de esta realidad no nos exime de sufrir sus consecuencias psicológicas, que pueden llegar a ser muy graves o arrastrarlas durante muchos años. Volviendo a la pregunta con la que iniciaba este párrafo: sí, es posible superarlo, al igual que es posible superar cualquier otra situación adversa de la vida, por muy mala que nos parezca la realidad que nos ha tocado vivir.

El principio más importante que nos enseña la psicología cognitiva es que a pesar de no poder cambiar muchas veces las situaciones que nos envuelven, sí podemos cambiar la manera que tenemos de verlas. Prueba de esto es que ante una misma situación cada persona reacciona de una forma diferente. Ahí es donde tenemos que fijar los esfuerzos para poder llegar a superar este tipo de problemas y donde entraría el papel del psicólogo.

Algunas técnicas que se utilizan en la terapia psicológica de problemas de fertilidad son la relajación, el incremento de emociones positivas, la reestructuración cognitiva, la expresión de emociones y sentimientos, estrategias para expresar y manejar los temores, potenciar la autoafirmación, biblioterapia sobre infertilidad, tareas gratificantes, entrenamiento en solución de problemas y toma de decisiones, ejercicios de visualización, etc. Muchas de ellas no sabréis en qué consisten, pero más adelante en otros posts iremos hablando de ellas. Todo esto da como resultado una mejora progresiva del estado de ánimo y una disminución de los niveles de ansiedad.

Próximamente colgaremos una segunda parte de este artículo en el que hablaremos específicamente de algunas recomendaciones muy interesantes que pueden ayudar a las parejas que sufren este problema a afrontar mejor su situación.

Así que: ¡CONTINUARÁ…!

Amparo Puche García