Autismo: aclarando conceptos

Antes de entrar a contaros cosas más interesantes acerca del autismo, creo que es conveniente dedicar un artículo a aclarar los términos relacionados con este trastorno.

Es importante explicar esto porque yo misma he tenido dificultades para entender la información que encontraba tanto en internet como en bibliografía más seria, ya que se utilizan muchos nombres diferentes, no se sabe exactamente qué engloba a qué, ni porqué se aplican etiquetas diferentes a lo que aparentemente es lo mismo. ¿Son los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD) lo mismo que los Trastornos del Espectro Autista (TEA)?, ¿es el Síndrome de Asperger un tipo de autismo?, ¿y el Síndrome de Rett? Según donde consultes te dirán una cosa u otra o simplemente no lo dejarán claro.

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Sinceramente, después de estudiarlo en la carrera, hacer las prácticas en un centro para niños con TEA, leer mucho sobre el tema, etc. tengo que reconocer que hasta que he empezado a informarme para escribir sobre ello no había llegado a comprender el porqué de tanto lío en todo lo que podáis encontrar por ahí publicado. Después de mucho buscar… ¡encontré un artículo en el que lo aclara todo! Como son 21 páginas os resumo lo que nos interesa:

Como bien sabréis mis amigos psicólogos y aficionados al tema, el DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de Clasificación de los Trastornos Mentales) se revisa cada 10-15 años. Pues bien, en los inicios, allá por los años 50, lo que conocemos como autismo era denominado por este manual como “reacción esquizofrénica de tipo infantil”, es decir, una especie de esquizofrenia de la infancia. Por lo visto hasta el DSM-III no se incorporó el autismo como categoría diagnóstica específica apareciendo como “autismo infantil”. Poco después se cambió por “trastorno autista” y en el DSM-IV se definieron las categorías que tanto han mareado la perdiz: “Trastorno Autista, Trastorno de Asperger, Trastorno de Rett, Trastorno Desintegrativo Infantil y Trastorno Generalizado del Desarrollo no especificado”, y para acabar de liarla agruparon todo esto en lo que llamaron TGD.

El caso es que parece ser que ya bastante antes de que los señores de la American Psychiatric Association (los que escriben el DSM) inventaran tantas categorías, un estudio realizado en Londres llevó a pensar que no era tan fácil separar en grupos diferentes a los “diversos tipos de autismo”, es decir, no se podían establecer unos límites categóricos entre estos niños aunque mostraran ciertas diferencias, sino que las manifestaciones del autismo se distribuían como un continuo.

Y aquí es donde aparece el “Trastorno del Espectro Autista” (TEA), que englobaría lo que hasta ahora habían sido categorías diferentes: “Trastorno Autista, Trastorno de Asperger y Trastorno Autista no especificado”. Este trastorno por lo visto verá la luz como categoría diagnóstica el año que viene en el DSM-5, más de 30 años después del estudio en el que no se encontraron diferencias cualitativamente distintas entre categorías, y cuando ya lleva utilizándose el acrónimo TEA desde hace muchos años por entendidos en el tema y por los centros dedicados a estos trastornos. ¡Más vale tarde que nunca!

Aquí os dejo varios links por si queréis ampliar información sobre los TEA:

Amparo Puche García