El trastorno límite de la personalidad

El trastorno límite de la personalidad, borderline, limítrofe o fronterizo, es definido por el DSM-IV como “un trastorno de la personalidad que se caracteriza primariamente por inestabilidad emocional, pensamiento extremadamente polarizado y dicotómico, y relaciones interpersonales caóticas”.

Dicho trastorno se distingue por los estados de ánimo, la auto-imagen y la afectividad, por el comportamiento y las relaciones inestables. Además, suele aparecer y mucho más común en mujeres. límite

Algunas personas con trastorno límite de la personalidad sufren de episodios psicóticos breves, los expertos pensaban que este trastorno era una versión atípica, o límite, de otros trastornos mentales. Pero en el DSM-III ya se categorizó como trastorno mental diagnosticable.

Entre los factores de riesgo para este trastorno encontramos: abandono en la niñez o en la adolescencia, vida familiar inestable, comunicación deficiente en la familia, abuso sexual, físico o emocional, etc…. sin olvidarnos de una combinación de factores genéticos, sociales y familiares que influyen en la presentación del trastorno límite de la personalidad.

Para entender mejor en qué consiste el trastorno límite de la personalidad profundizaremos en su sintomatología. Como decíamos, son personas con una alta inestabilidad emocional, es decir, tienen problemas para regular sus emociones y sus pensamientos. El estado de ánimo suele ser intenso y muy cambiable, con episodios que duran desde unas pocas horas hasta varios días.  Tienen un comportamiento impulsivo e imprudente, ya que, en ocasiones, pueden comprar a lo loco, practicar sexo sin protección, abusar de sustancias, conducir de forma imprudente,… lo que, junto con lo anterior, puede confundirse con trastorno bipolar (de ahí la importancia de realizar un diagnóstico diferencial exhaustivo).

Además, estas reacciones son extremas, tales como pánico, depresión, ira o acciones frenéticas, incluyendo abandono real o percibido. Es decir, estas personas tienen un miedo terrible al abandono, y sentimiento de abandonocomo decíamos, no tiene porque ser real, sino que simplemente ellos pueden percibirlo como tal. Pueden llegar a realizar frenéticos esfuerzos para evitar un abandono real o imaginario. Lo que combina muy bien con el hecho de que sean muy sensibles a las circunstancias ambientales. La percepción de una separación, rechazo o la pérdida de la estructura externa, pueden ocasionar cambios en la auto-imagen, en la afectividad, en la cognición y en su comportamiento.

Junto con lo anterior, cobra especial importancia su visión de ellos mismos. Su imagen propia y su autoestima está tremendamente distorsionada e resulta inestable. Lo cual puede causar cambios repentinos en los sentimientos, opiniones, planes y objetivos para el futuro (profesionales, académicos,…). Además, resulta curioso, que muchos se aburren con facilidad y siempre están pensando en nuevos planes o quehaceres.

En resumen, el estado de ánimo básico es de tipo disfórico, el cual suele ser interrumpido por períodos de ira, angustia o desesperación y son raras las ocasiones en las que un estado de bienestar o satisfacción llega a tomar relevancia.

Pero no todo acaba aquí, como hemos visto y decíamos al principio, existe inestabilidad emocional, miedo al abandono,… todo ello influye en sus relaciones familiares y sociales, siendo éstas muy intensas y tempestuosas. En general, cambian de la cercanía hacia la otra persona y/o amor extremo (idealización) a una aversión o ira extrema (devaluación).

Todos los síntomas que hemos comentado afectan gravemente a la persona con trastorno límite de la personalidad, con lo que es muy frecuente que existan comportamientos o amenazas suicidasautomutilación recurrentes o comportamiento de automutilación, como cortarse las muñecas o ingerir pequeñas cantidad de fármacos.

Por si todo ello no fuera poco, suele haber comorbilidad con otros trastornos, como es la depresión, trastornos de ansiedad, abuso de sustancias, trastornos de la alimentación,…

Muchas personas se han beneficiado del tratamiento psicológico y han mejorado significativamente, aunque es cierto que los rasgos de la personalidad están muy asentados y no son fáciles de cambiar. No obstante, el comportamiento inadecuado que ha sido aprendido puede ser reaprendido a través de la terapia cognitivo-conductual. Por último, comentaros que la terapia dialéctica ha obtenido muy buenos resultados con este tipo de pacientes, siempre y cuando se haga correctamente y con los recursos adecuados y necesarios.

Mª Pilar Ferre Ribera