Cómo conseguir mis propósitos para el nuevo año

El año está llegando a su fin y es habitual ponerse a reflexionar sobre cómo nos ha ido este año que se va y si hemos llegado a cumplir las metas que nos propusimos al principio del mismo.

Así que antes de pasar a daros algunos consejos sobre cómo plantear vuestros nuevos objetivos, vamos a hablar de algo muy importante para poder llevarlos a cabo: la actitud.

Es posible que alguno de vosotros os sintáis mal por no haber conseguido las metas que os planteasteis, pero he de deciros que no lo tenéis que ver como un fracaso. Hay que aprender de ello y ver qué ha pasado antes de tirar la toalla y pensar: “éste objetivo no me lo voy a proponer más porque seguro que no lo consigo”.

boliPor ello, además de ver qué objetivos no hemos conseguido, hay que evaluar por qué no los hemos conseguido: puede ser porque no llegamos a elaborar ningún plan para llevarlo a cabo, o tal vez sí que elaboramos uno pero nos surgieron contratiempos que lo retrasaron y al final nos olvidamos de él, o puede ser porque el plan que elaboramos no ha funcionado… pueden ser muchos los motivos por los cuales no hemos llegado a conseguir esas metas y hay que evaluarlos, sobre todo si nos queremos plantear el mismo objetivo para el nuevo año.

Así que si os encontráis en esa situación os propongo que dejéis de sentiros mal, cambies vuestra actitud hacia la acción y evaluéis que ha pasado. Recordad lo que os dije en el artículo de “¿Qué es y cómo se consigue la felicidad?”: lo pasado ya se fue y no lo podemos cambiar. Lo que sí podemos cambiar es el presente y utilizar ese pasado para aprender de él.

Y ahora sí, aquí van algunos consejos para vuestros nuevos propósitos:

  1. Elaborar metas realistas: esto es muy importante porque la euforia nos puede llevar a plantearnos objetivos que son casi imposibles de conseguir. Un ejemplo de meta no realista sería: “no voy a comer chocolate u otros dulces nunca más”. Tal vez sería mejor plantearnos: “voy a reducir todo lo que pueda mi consumo de dulces”. Esta meta realista es mucho más probable llevarla a cabo con un buen plan y un poco de esfuerzo.
  2. Anotarlas en un papel, post-it… y dejad la lista en un lugar donde la veáis a menudo. Esto es bueno hacerlo para no olvidarnos de ellas.
  3. Elaborar un buen plan de acción. Esto es tremendamente importante para poder llevar a cabo el cumplimiento de nuestras metas. Hay que pensar también que toda meta final se compone de pequeños pasos que vamos dando hasta llegar a ella y una idea muy buena para que no caigan en el olvido es poner fechas para cumplir esos pequeños pasos. Os pongo un ejemplo: si mi meta es ir al gimnasio 2 veces por semana, el primer paso será buscar uno que me guste. En este caso, me puedo plantear: lo voy a poner en práctica el día 7 de enero y me voy a tomar 15 días para buscar gimnasio e ir a visitar los que más me han gustado y así decidirme por uno finalmente.
  4. La motivación es muy importante. Si la meta que queréis conseguir os motiva será más probable que se llegue a conseguir y, además, se convertirá en una actividad muy placentera para nosotros. Siguiendo el ejemplo del gimnasio: si veo que después de un tiempo acudiendo me encuentro mucho mejor conmigo mismo, tanto a nivel estético como de salud, si además he conocido gente nueva con la que me lo paso muy bien… lo más probable es que seguiré acudiendo porque ir al gimnasio se ha convertido en algo muy placentero para mí.
  5. Evalúa los resultados del plan de vez en cuando. Es bueno, después de un tiempo aplicando el plan que habíamos elaborado, evaluar si nos está siendo útil para alcanzar esa meta que nos hemos propuesto. Seguimos con el ejemplo anterior: si veo que me desmotiva ir a ese gimnasio que elegí, evaluar el motivo: puede que sea porque está abarrotado de gente y las máquinas suelen estar siempre ocupadas y hay días en los que no puedo hacer el ejercicio que quiero o me toca esperarme a que termine la persona que está utilizando la máquina. O puede ser porque está muy lejos de mi casa y me da mucha “pereza” ir.

En este caso, hay que modificar el plan. Por lo tanto, si mi meta “ir al gimnasio 2 veces por semana” se está viendo perjudicada por alguno de esos motivos, sería mejor que cambiara de gimnasio a uno que estuviera más cerca de casa, o buscar uno más grande con muchas más máquinas para poder realizar mis ejercicios con total comodidad…

Pero no sólo hay que evaluar el plan para ver si hay algún fallo en él, sino también para ver si está funcionando. Si esto es así y está dando resultado, ¡date la enhorabuena! Y aprovéchalo para que te motive más aún y así seguir llevándolo a cabo.

  1. Y por último, no os obsesionéis con los planes. Cuando elaboréis el plan tenéis que ser conscientes de que pueden ocurrir contratiempos que retrasen un poco la ejecución y no por ello nos tenemos que sentir mal. Por ejemplo: si me han mandado fuera 2 semanas por trabajo o he estado enfermo y no he podido ir al gimnasio, pues no me voy a lamentar porque esté incumpliendo el plan. No pasa nada, cuando me recupere o cuando regrese a mi casa lo continúo.

Esto puede ocurrir también con otros propósitos que habitualmente la gente se propone: perder peso, dejar de fumar… Si un día os salís de la dieta, o tenéis una recaída y os fumáis un cigarro… no os lamentéis por ello y no renunciéis a seguir con vuestro plan, sino todo lo contrario, continuad con él como estaba previsto y no os sintáis mal, son cosas que pueden ocurrir durante el proceso, lo importante es seguir adelante.

Pues bueno, hasta aquí el último artículo del año! Espero que os sirva de ayuda y ya sabéis, si consideráis que necesitáis ayuda para elaborar vuestros propósitos o llevarlos a cabo, no dudéis en pedirme ayuda!

Olga Pérez Simó

Desde “Descubre la Psicología”, “Psicóloga Olga Pérez” y “Centro de Psicología PensaMent” desearos unaño nuevo feliz año nuevo a todos. ¡Mil gracias por pasaros por aquí y disfrutar de nuestros artículos! 

¡Un saludo y hasta el próximo año!